La piel es un material resistente que resulta fácil de estropear con buenas intenciones. Casi todo el cuidado que importa tiene que ver con lo que no hay que hacer.

Guardado diario

Usa una percha ancha. Una percha fina de alambre concentra el peso de la chaqueta en dos puntos y deformará los hombros para siempre. Una percha ancha de madera o acolchada lo reparte.

Déjala respirar. La piel necesita respirar. No la guardes en una funda de plástico: la humedad atrapada produce moho. Una funda de algodón transpirable sirve para guardarla mucho tiempo.

Mantenla fuera del sol directo. La luz ultravioleta destiñe y reseca la piel. Una chaqueta que pasa el verano en el respaldo de una silla al sol lo acaba mostrando.

Mantenla lejos del calor. Radiadores, calefacciones de coche y maleteros calientes resecan la piel más rápido que cualquier otra cosa.

Limpieza habitual

Para el uso normal basta un paño seco. Pasa la chaqueta cada pocas semanas para levantar el polvo antes de que se asiente en la flor.

Para una limpieza más a fondo, usa un paño ligeramente húmedo con un poco de limpiador específico para piel; nunca detergente doméstico, que es alcalino y se lleva el acabado. Trabaja por zonas pequeñas, y retira en lugar de dejar que penetre.

Nutrición

Nutrir la piel repone las grasas que se van con el uso y la evaporación. Una piel poco nutrida se reseca y acaba agrietándose; una piel demasiado nutrida se vuelve grasienta y atrae suciedad.

Cada cuánto: una o dos veces al año con uso regular. Antes si la piel se nota seca o ha perdido su brillo leve.

Cómo: prueba primero en una zona escondida, dentro de un dobladillo o bajo el cuello, porque la mayoría de los bálsamos oscurecen algo la piel. Aplica una capa fina con un paño suave, en movimientos circulares. Déjalo unas horas. Saca brillo para retirar el exceso.

Con qué: un bálsamo acorde a tu tipo de piel. El ante y el nobuk nunca deben nutrirse con crema: necesitan cepillo y un espray protector.

Lluvia y agua

Una lluvia ligera no es problema para una piel acabada. Pásale un paño al llegar y cuélgala para que seque al aire.

Un empapado pide más cuidado:

  1. Cuelga la chaqueta de una percha ancha a temperatura ambiente.
  2. Mantenla lejos de radiadores, sol directo y secadores: un secado rápido endurece la piel y puede agrietarla.
  3. Déjala secar del todo, lo que puede llevar un día entero.
  4. Nútrela una vez seca, porque el agua que se evapora se lleva grasas con ella.

Con el ante es distinto: déjalo secar al aire y luego levanta el pelo con un cepillo de ante.

Manchas y marcas

Los arañazos en piel anilina suelen desaparecer si los calientas un poco con los dedos y frotas con suavidad: las grasas de la piel se redistribuyen. Es una característica de la piel sin pigmentar, no un defecto.

La tinta debe ir a un profesional. Los remedios caseros con alcohol suelen llevarse el tinte junto con la tinta.

La grasa a veces se puede extraer cubriendo la marca con polvos de talco o maicena, dejándolo toda la noche y cepillando. No frotes una mancha de grasa con agua: se extiende.

Las marcas de sal de las carreteras en invierno se limpian con un paño humedecido en una disolución muy diluida de vinagre, y después se nutre la zona.

Cualquier cosa de la que dudes merece una visita a un especialista en piel. Una factura de limpieza cuesta menos que una chaqueta arruinada.

Guardado de temporada

Antes de guardar una chaqueta durante el verano:

  1. Límpiala, para que no quede nada en la flor durante meses.
  2. Nútrela.
  3. Cuélgala de una percha ancha dentro de una funda transpirable.
  4. Guárdala en un sitio fresco, seco y oscuro: no en un desván, no en un sótano húmedo.

Échale un vistazo a mitad de temporada. Una piel que pasa años sin tocarse en malas condiciones puede coger moho o resecarse.

Lo que no hay que hacer

  • Nunca la laves a máquina ni la metas en la secadora.
  • Nunca aceleres el secado con secador o radiador.
  • Nunca uses jabón de silla de montar en una piel de prenda: está formulado para pieles mucho más gruesas.
  • Nunca la guardes en plástico.
  • Nunca dobles una chaqueta de piel para guardarla mucho tiempo; los pliegues se quedan.

Cuándo acudir a un profesional

Cambiar una cremallera, reparar un forro, reteñir y limpiar a fondo son trabajos rutinarios para un especialista en piel y todos merecen la pena. Una chaqueta sana por dentro pero con aspecto cansado casi siempre se puede recuperar, y ese es todo el argumento para comprar bien desde el principio.